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Aventuras sexuales de Carol: nuevas experiencias con mi amiga.

Nuevas experiencias

Probando nuevas experiencias con mi amiga. 

Hoy he quedado con Marta, una de mis mejores amigas.

Vamos a ir a un pub que acaban de abrir cerca del centro. Nos apetece mucho ya que tiene muy buena pinta.

Las dos estamos monísimas; Marta lleva un vestido ceñido de color rojo que le sienta de muerte y unos botines de tacón negros.

Yo llevo unos pantalones cortos vaqueros, una blusa blanca con la espalda al descubierto y unos tacones preciosos que tendré que cambiar por zapatos planos dentro de poco porque son demasiado altos e incómodos.

Entramos en la sala impacientes por descubrir si los tíos que salían en la foto del flyer se corresponden aunque sea un poco con los del interior del pub.

Mentiría si dijese que hoy no vamos con ganas de llevarnos una buena follada.

Nos llevamos una grata sorpresa al ver que la mayoría de los tíos tienen muy buena pinta.

Parece que el mundo se para cuando entramos nosotras porque un montón de miradas empiezan a perseguirnos y no me extraña nada, somos las dos únicas chicas que hay en el pub en este momento.

Nos sentamos en uno de los sofás del garito. Yo me pido un cubata y Marta una cerveza con limón. Antes de que nos sirvan las bebidas ya tenemos a cuatro chicos sentados al lado de nosotras.

A Marta parece gustarle uno de ellos porque no para de tontear con él, por mi parte, me parece demasiado pronto como para elegir ya al candidato con el que pasar una buena noche de sexo.

– Tu amiga parece estar bastante entretenida con nuestro amigo. ¿No quieres entretenerte tú un poco también? – Me pregunta uno de los tíos que tengo al lado.

– No me gusta conformarme con lo primero que pasa por delante de mí. – Le contesto sin darme cuenta de que mi tono ha podido resultar algo hiriente.

– ¿Estás llamando a tu amiga conformista? – me pregunta entre risas.

Yo miro hacia el lado en el que está Marta y puedo observar como el chico que acaba de conocer hace dos minutos escasos le está metiendo la lengua hasta la campanilla.

Decido ir al centro de la pista a bailar. Bailo con varios chicos diferentes, sé que todos están deseando metérmela pero eso tendrá que esperar un poco.

Tras varias copas de más dejo de ver a mi amiga, y comienzo a buscarla por todo el pub. Espero que no haya sido capaz de irse sin decirme nada.

Uno de los chicos me señala una especie de cortina y me dice que la busque ahí.

¡Madre de Dios! – exclamo al correr un poco la cortina.

Ahí está Marta, sí, pero no está sola, la rodean cuatro chicos semidesnudos que se turnan para comerle la boca. Mi amiga está fuera de sí.

– Marta, ¿estás bien, cariño? – le pregunto sin tener ni idea de lo que va a responderme.

– Carol, cielo, ¿Por qué no te unes? Mira, él es Samuel, éste otro es Carlos, éste es Dani y éste no me acuerdo como se llama pero tiene una polla gigante – responde medio atontada. Está borracha pero se le ve en la gloria a la tía.

Uno de los tíos, que por cierto está buenísimo, se acerca a mí.

– Oye, relájate ¿vale? Vamos de buen rollo. – Me dice mientras me acaricia los hombros.

– Os estáis aprovechando de mi amiga, se ve claramente que no está en sus cabales. – le respondo como si yo si lo estuviese.

– Tu amiga es feliz, ¿no lo ves? ¿No te apetece pasar un buen rato a ti también? – dice mientras me pasa la mano por la espalda.

Directamente y sin preguntar saca su lengua y de una forma absolutamente sexy, me lame el cuello. Yo me dejo llevar y no pongo resistencia.

Otro chico se acerca hacia mí por detrás y comienza a subirme la camiseta. El que estaba delante aprovecha para comerse mis pechos y lamerlos con fuerza mientras el otro sigue quitándome prendas. Cuando ya estoy completamente desnuda y solo me quedan los tacones puestos, otro de los chicos agarra fuertemente mi culo y clava sus uñas en él. Yo ya he pasado de sentirme incómoda a empezar a estar muy cachonda.

Uno de los chicos me coge en brazos y me tumba en uno de los sofás. No tardo mucho en encontrar una polla que mamar delante de mis narices. Es enorme, así que imagino que corresponde al cuerpo del chico que mi amiga no recordaba su nombre. Es un sitio muy oscuro y casi no se ve nada, solo sé que me estoy tragando una polla gigante y que quiero seguir haciéndolo.

– ¿Te gusta la polla de mi amigo? – me dice uno de los chicos mientras me sujeta la cara y la mueve bruscamente a la par que le como la polla al chico sin nombre. – Venga guapa, cómesela bien que quiero que se quede bien satisfecho. – me exige sin dejar de agarrarme.

Mi amiga está justo enfrente masturbando a los dos otros chicos a la vez, observando como yo hago una buena mamada. La verdad, no me siento nada incómoda y me pone bastante que mi amiga me vea haciendo estas cosas. Uno de ellos la coge en brazos y la lleva justo a donde estoy yo.

– Le vas a comer el coño a tu amiguita, se lo vas a comer enterito porque te encanta comer coño ¿de acuerdo? – le dice el chico a mi amiga que parece no tener ningún problema en hacerlo.

Marta se hace un hueco entre mis piernas y comienza a lamerme el clítoris, me pone súper cachonda ver la cara de cerda que tiene mientras me lo come.

Mientras mi amiga hace todo lo posible porque yo me corra, por mi boca van pasando las pollas de cada uno de los chicos, me como varias de ellas a la vez y con mis manos masturbo las otras.

Es impresionante la de gemidos que se pueden escuchar en tan pocos metros cuadrados.

Mi amiga se ha vuelto loca con mi coño y lo lame cada vez con más fuerza y yo estoy a punto de correrme.

– ¿Te vas a correr en la boca de tu amiga? Estoy deseando verlo – dice uno de los chicos al darse cuenta de que mis gemidos aumentan cada vez más.

Mi cuerpo no tarda en convertirse en un estallido de vibraciones y me corro en la boca de Marta que parece estar encantada porque mama toda mi corrida hasta dejarme seca.

Los chicos aprovechan mi orgasmo para separarnos; uno de ellos me tumba encima suya boca arriba y me clava su polla en el coño que aún no ha parado de disfrutar el orgasmo de antes.

Me folla bruscamente mientras mi amiga se dispone a follarse al chico de la gran polla y comerle la polla al otro.

Simplemente el hecho de ver como lo está disfrutando Marta hace que mi cuerpo quiera estallar de nuevo. Le invito al chico que queda a unirse con nosotros y aunque no lo he hecho nunca siento que mi cuerpo está preparado para recibir doble dosis de polla a la vez.

Me saco la polla que tengo en el coño y me la meto sin ningún esfuerzo en el culo y el otro chico aprovecha el hueco libre de mi coño para clavármela entera. Yo gimo, es una sensación dolorosa que no tardará mucho en ser la más placentera de mi vida. Dios, dos pollas dentro de mí.

Mi amiga mientras, se está llenando la boca de semen del tío al que se estaba follando y directamente se acerca con la boca llena hacia mí.

Saca la lengua encima de mi boca y yo la abro también para saborear la leche del tío de la gran polla, compartimos el premio entre nuestros besos y la follada doble que me estoy llevando.

– Mirad lo cerdas que son – dice uno de los tíos.

Mi amiga acerca su cara a mis pechos y comienza a comerme los pezones e irremediablemente sé que me voy a correr otra vez. El chico que tiene su polla en mi culo aprovecha ese momento para meterla todo lo más profundo que puede para sentir bien mi corrida; el que la tiene dentro de mi coño aumenta la velocidad y yo me deshago en las dos pollas que tengo dentro. Es el orgasmo más brutal de mi vida. El chico que tengo delante saca su polla de mi coño y es impresionante la cantidad de corrida que sale de mi coño en cuanto la saca. Me he corrido más que nunca.

El chico que ya se ha corrido antes con Marta nos coge a las dos de los pelos y nos obliga a ponernos de rodillas en el suelo.

Delante de nosotras tenemos a tres chicos con las pollas a estallar masturbándose sin parar, deseando llenarnos la boca de leche.

Marta y yo jugamos a la vez con las tres pollas.

Vamos dejando las tres pollas empapadas con nuestra saliva. Uno de ellos coge a Marta de los pelos y le lleva la cara al culo; Marta sin pensarlo dos veces se empieza a comer el culo del chico mientras yo aprovecho para comerme sus huevos. Este chico no tardará en correrse.

– Enséñame esas tetas tan bonitas que tienes – me dice entre gemidos.

Yo me agarro los pechos con fuerza y dejo que pase su polla corriéndose por todos ellos mientras él gime del placer que le está regalando mi amiga en su culo.

Marta vuelve a mi lado y limpia la corrida que hay en mis tetas con su lengua hasta que no queda ni gota.

Los otros dos chicos están a punto también.

Marta quiere ser la responsable de la siguiente corrida así que mama la polla de uno de los dos chicos que quedan por correrse. La chupa hasta atragantarse y consigue el premio que iba buscando; una gran dosis de leche caliente que cae por su lengua y que no duda en compartir conmigo. Pero aún queda una más y nosotras estamos deseosas de tenerla.

Nos comemos entre las dos los huevos del último chico que solo hay que ver su cara para saber que está en la gloria.

Marta se mete la polla en la boca y yo continúo con los huevos. El chico nos aparta rápidamente ya que quiere ver nuestras caritas mientras nos las llena de semen.

Nos hace abrir la boca a las dos y suelta su leche caliente repartiéndola en nuestras dos bocas.

Marta y yo nos tragamos la corrida y lamemos los restos de leche que quedan en cada una de las pollas que nos hemos comido.

No sé qué pensaremos mañana de todo esto, solo sé que esta experiencia con Marta ha sido perfecta.

Marta y yo nos disponemos a vestirnos

– Pues está muy bien el sitio este ¿no? – dice Marta entre risas.

– Sí, habrá que venir más veces – respondo con ganas de repetir lo de esta noche.

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